

¿Verdad que suena bien este título? Pues sí, a punto estoy de marchar hacia allí. A pesar del atractivo que ha ejercido sobre tante gente, el Caribe nos ha parecido durante mucho tiempo algo inalcanzable, algo que teníamos que ver por la televisión o en un calendario colgado estratégicamente en una de las paredes de la oficina, algo así como una salida de emergencia contra la depresión. Ahora, gracias a Dios, mucha gente ha tenido ya la oportunidad de visitar esta maravillosa zona del mundo. Normalmente se ha tratado de visitas de una o dos semanas a Santo Domingo, Cuba, Jamaica, Panamá, etc. con la opción a un trepidante itinerario para visitar todos los lugares de interés de ese destino turístico, o bien disfrutar de una estancia de relax total con todos los gastos pagados en un lujoso hotel, sin apenas ver nada del país. Ninguna de esas dos opciones es la mía para este viaje. Ambas las conozco, y las dos las recomiendo pues son totalmente satisfactorias si se acierta a elegir la adecuada según nuestro estado de ánimo en cada ocasión.
Lo que yo pretendo es: vivir el Caribe. Para ello he escogido un lugar muy especial en la costa del norte de Colombia: Coveñas. Es un pueblo muy tranquilo, especialmente en esta época (baja o fría para los colombianos). El turismo que recibe es casi totalmente colombiano pero ahora sólo queda allí la gente del pueblo, los residentes habituales. Voy a alquilar una cabaña junto al mar y cerquita del pueblo con la intención de integrar todos los aspectos que me interesan: sol, mar, peces, tranquilidad, y gente cerca para confraternizar a base de charla, ron y reguetón, que es el baile popular en esa zona. Hay allí una gran proporción de raza negra que muchos convienen en llamar afrocaribeña. Recordáis aquello de: "me estás estresando..." o sea: tranquilidad y buenos alimentos, éso es lo que me espera... si no me machacan "los zancudos" unos mosquitos tremendos que salen a una hora muy concreta... ¡no podré prescindir del reloj!
Para evitarme el largo viaje por carretera desde Pereira a Coveñas, he optado por viajar en avión aprovechando un paquete turístico en oferta que he conseguido modificar un poco a mi conveniencia. Consiste en, desde Pereira volar para una estancia de cuatro días en la isla de San Andrés (una auténtica perla del Caribe) para luego volver al continente parando en Cartagena de Indias, lo más turístico de Colombia. Pasaré dos o tres días en esa magnifica ciudad colonial para conocer a fondo la ciudad. Desde Cartagena, con una hora de carretera llegaré por fin a mi nuevo retiro: Coveñas.
Estoy muy ilusionado con esta nueva fase de mi viaje. Creo que voy a experimentar en mi interior un choque cultural muy grande... y eso me excita. Hoy es mi penúltimo día en Pereira. Mi integración aquí ha sido muy grande, tanto que ya no me quedan alicientes. Ya necesito cambiar de aires, ir a un lugar completamente diferentae. Echo mucho a faltar el mar que tan cerca tenía en Las Palmas.
VISITA A MEDELLÍN
Ayer domingo decidí hacer una visita relámpago a Medellín, la segunda ciudad más importante de Colombia después de Bogotá. Salí a las 6:15 de Pereira y llegué a Medellín a las 11:30, más de cinco horas de viaje en un autocar bastante cómodo. No me importóla duración del viaje, durante todo el recorrido el paisaje fue espectacular. La vegetación en Colombia lo cubre todo, apenas pude ver tierra desnuda como suelo en todo el viaje. El verde de montes y prados sólo dejaba un resquicio de vez en cuando para poder ver el agua del río Cauca con unas aguas marrones corriendo a toda velocidad. A pesar de que estaba lloviendo sin parar, la velocidad del autobús y la suciedad de los cristales por el exterior, no pude resistir la tentación de hacer una foto tras otra. Aquello es de una belleza imposible de explicar para mí; nunca había disfrutado de un paisaje tan hermoso durante tantos kilómetros. Los árboles aquí no se parecen en nada a los de España, y no sólo por ser tropicales, sino porque son de una gran diversidad y todos con formas y volúmenes muy distintos unos de otros. Estamos acostumbrados a ver en Europa laderas de montañas cubiertas de pinos o abetos que dan una "textura" más o menos uniforme al paisaje. Aquí todas las laderas son de un relieve irregular muy marcado; cada árbol es diferente al de al lado, con una altura y una forma distintas. Contemplas una montaña y ves un montón de detalles diferentes en una pequeña extensión de bosque. Es algo impresionante, no te cansas de mirar y mirar.
Cuando llegué a Medellín subí a un taxi y me dirijí al centro de la ciudad. Tenía curiosidad por conocer esta ciudad pues muchas personas me habían dicho que era una maravilla. Es la segunda ciudad de Colombia pero está considerada la más moderna y elegante de toda la nación. Toda la gente de Pereira siente admiración por Medellín, todos me han recomendado que venga a visitarla, incluso Fran es un enamorado de ella. Marcharme al Caribe sin una visita a Medellín no me pareció correcto, así que decidí venir.
El taxi me dejó junto a una avenida peatonal con edificios de principios del siglo pasado, alguno de ellos con un diseño demasiado aparatoso y ostentoso para mi gusto. El paseo fue agradable y me llevó hasta la que aquí llaman "plazoleta de las Esculturas" en referencia a las 26 esculturas de Fernando Botero -hijo de esta ciudad- que se exiben por toda la plaza. Esta es una plaza grande y despejada, muy agradable, donde destaca un edificio, con elementos arquitectónicos propios de una iglesia, muy grande, con una mezcla de estilos tremenda: gótico, barroco, morisco, todo a cuadros blancos y grises como en algunas iglesias italianas... algo tremento, ojalá sea capaz de insertar aquí alguna de las fotos que hice.
La plaza estaba llena de vendedores ambulantes y un pillo que, sin disimulo, estaba pendiente de mí por si me descuidaba algo que robarme. Pronto se cansó porque yo también estaba pendiente de él. Yo llevaba mochila y en las manos tan sólo la cámara; el momento delicado era cuando me paraba a hacer una foto. Al final se cansó y se fue. El ambiente era interesante y animado por lo que decidí comer en un restaurante de la misma plaza. Comí muy bien pero caro: 35.000 COP, unos 9 €....una comida de lujo aquí.
Después de comer, otro taxi hasta el Pueblo Paisa. Es un pequeño parque donde se representa un pueblito colombiano típico, algo parecido en intención al Pueblo Español de Barcelona. Sobre el parque se ha construido un gran mirador desde donde se puede contemplar toda la capital. Es una ciudad muy grande con una población que "se estima" entre los 4 y 2,5 millones de habitantes.
Una de las zonas de la ciudad aparece como herizada de rascacielos. La parte más antigua ocupa el fondo del valle. Donde el llano del valle termina, la ciudad ha ido creciendo escalando las laderas de las montañas que la rodean, pero hasta mucha altura. Mi amigo Fran dice que Medellin, mirado desde este sitio y por la noche, parece un pesebre. En la oscuridad parece que las montañas están llenas de puntos de luz hasta las mismas cumbres. Todo el valle parece cercado por paredes de luces.
Medellín tiene una gran industria textil y es uno de los productores de flores más grandes del mundo. Es una ciudad de provincia con gran ambición, que va "por libre" en su afán de progreso, pasando bastante de Bogotá y del resto de la nación. Parece que entre las dos capitales hay una rivalidad parecida a la que siempre ha habido entre Madrid y Barcelona. Medellín tiene un metro -que yo no llegué a ver ayer- que es muy eficaz y bonito, el único de Colombia. Su apodo de "ciudad de la eterna primavera" da idea de lo suaves que son aquí las temperaturas durante todo el año. Estoy convencido que Medellín no se merece la impresión un tanto pobre que me llevo de ella. ¡Me han contando tantas maravillas de esta ciudad y de sus gentes que mis espectativas eran demasidado grandes! Tendré que volver y pasar una semana aquí, por lo menos.
Paseando sin cesar se pasó rápido el tiempo y comenzó a oscurecer; a las seis de la tarde ya es de noche. Otro taxi y a la terminal de autobuses. Para regresar tomé una furgoneta de ocho plazas. El viaje no fue tan cómodo como a la ida pero duró una hora menos, algo interesante cuando no hay nada que ver al otro lado de la ventanilla. Llegué a Pereira a las 22:30 después de unas cuatro horas saltando en el asiento.
BABYS SICARIOS
Este es el nombre de un reportaje de la cadena española cuatrotelevisión realizado por Jhon Sistiaga. Un equipo de periodistas vino hasta Pereira para hacer una investigación sobre los asesinatos a sueldo supuestamente ejecutados por niños de nueva a doce años. El reportaje se rodó en un barrio marginal de las afueras de la ciudad de Pereira, justo donde me encuentro ahora mientras escribo estas líneas.
Por lo que me han contado, el reportaje es de una crudeza extrema, tanto que ha levantado una gran polvareda tanto en toda Colombia como entre la comunidad colombiana residente en España. La familia de Nubia y yo nos enteramos por las llamadas que nos hicieron desde Las Palmas los hermanos de Nubia. Varios familiares vieron el reportaje desde aquí, por Internet, y les ha causado una gran impresión. Enseguida me dijeron que lo viera pero, cuando intenté hacerlo en mi apartamento, cuatrotelevisión ya había bloqueado los vídeos para su reproducción en Colombia como consecuencia de las protestas de la alcaldía de Pereira y del gobierno colombiano. Para lograr las declaraciones de los niños sicarios, los reporteros consiguieron permiso para introducirse en centro correccional donde se encontraban internados. Los niños hablaron largo y tendido en la confianza de que las imágenes no se iban a ver en Colombia, pero eso no ha dejado de ocurrir. Las imágenes las ha visto mucha gente y eso puede ser aquí condena de muerte para esos niños. Ese ha sido el argumento básico de las autoridades colombianas en sus protestas.
Yo no pude ver el reportaje pero sí pude leer los comentarios de quienes lo vieron en la misma página web de cuatro televisión. Había comentarios de muchos colombianos tanto en contra como a favor de dar a conocer este problema, aunque la mayoría lamentaban que este reportaje lo que más ha hecho ha sido perjudicar la imagen de Colombia en el exterior. A mí lo que me indigna es que alguién venga desde Europa hasta un barrio de una ciudad que, hasta hace poco yo no sabía que existía, al otro lado del mundo, para producir un programa de televisión sensacionalista. Este alarde ha hecho mucho daño aquí, especialmente en esa ciudad. En ese mismo barrio se instaló hace muchos años la familia de Nubia, de la misma forma que gente honrada se instaló en los barrios periféricos de Barcelona en los años cincuenta. Luego Pereira fue creciendo más y más, y toda la chusma fue a parar a ese mismo barrio, hasta el punto de que Nubia y sus hermanos tuvieron que sacar de allí a sus padres que se habían quedado solos.
Aquí nadie niega que lo expuesto en el reportaje no sea cierto, lo que les corroe es la intromisión de Jhon Sistiaga divulgando al mundo las vergüenzas de Pereira.
Yo soy testigo de la ilusión que los pereiranos tienen con su ciudad y los progresos que ya se han logrado en ella. En la primera visita que hice a Pereira con mi reciente amigo Fran Guitart como guía, este catalán de Sant Feliu de Guixols, empresario y residente en esta ciudad desde hace un año, me enseñaba con satisfacción dos grandes centros comerciales que fueron levantados en la zona más peligrosa de la ciudad, un inmenso barrio donde la policía no osaba entrar. La influencia de esos centros comerciales consiguió reurbanizar y regenerar esa zona de la ciudad hasta lograr conectar con otras zonas seguras de la misma. Han pasado muchos días desde que llegué, y desde entonces no he dejado de frecuentar esas calles que me resultan de las más atractivas y seguras. Naturalmente, a pesar de la gran apuesta que para el futuro de Pereira esto fue en su día, a pesar del éxito que evidentemente se ha alcanzado, esto no es noticia para el Sr. Sistiaga.
Tampoco es noticia el fenómeno de Megabús del que son pioneros en Pereira. La gente de aquí han sido capaces de diseñar un sistema de transporte público sumamente eficaz que muchas otras ciudades del mundo están imitando. Se trata de unos largos autobuses que recorriendo unos itinerarios estratégicos por las calles más importantes de la ciudad, disponen de un carril exclusivo para circular, balizado, de modo que ningún otro vehículo pueda acceder. Dispone de unas estaciones completamente cerradas pero con unas puertas que, al detenerse el autobús, las puertas de este último coinciden con las puertas de la estación, para que los pasajeros puedan pasar de un lado al otro con seguridad y sobre un mismo nivel. Al margen de las congestiones de tráfico, el Megabús lleva a los pasajeros de un lugar a otro de la ciuadad cumpliendo su horario sin dificultades.
Por lo visto, lo único que es noticia en Pereira es lo peor de Pereira, la vergüenza de Pereira, eso es lo que es preciso dar a conocer a todo el mundo, cueste lo que cueste, aunque haya que recorrer miles de kilómetros para lograrlo. ¡Qué iba a hacer este paladín de la justicia, el Sr. Jhon Sistiaga! No hay trabajo en España para él, allí todo está perfecto, no queda madera de reportaje en casa, pobrecillo, se queda sin trabajo, ¡tiene que venir hasta Pereira para ganarse las lentejas!
Yo, como español, he sentido vergüenza ajena cuando he visto a mis anfitriones aquí indignados con la mala prensa que Cuatro Televisión ha dado a Pereira. Ya he dicho por este mismo medio lo cordial, lo amable y lo hospitalaria que es la inmensa mayoría de la gente de Pereira. La buena gente de esta ciudad no se merece esto. Bastante tienen con tener viviendo infiltrados entre ellos a los del narcotráfico, los de las FARC y la delincuencia común. No hay derecho que les corten la ilusión de vivir en una ciudad que va mejorando poco a poco a pesar de la gran crisis que está soportando.
Estoy a punto de irme de Pereira y, después de un mes viviendo aquí, me voy con un grato recuerdo de ella. Me ha gustado la gente de aquí, me encanta el ambiente en el centro, me encantan sus comidas y sus jugos de frutas, me gusta su clima, me gustan sus mujeres... ¡no se puede pedir más! En junio volveré y lo haré con mucho gusto.
Desde aquí saludo a toda la gente que he conocido en Pereira y a todos los que tan amables han sido conmigo... sin conocerme.